SUPRA Final Edition ¿Vale la inversión de $70,000 o es solo un BMW con esteroides?
Guillermo Moeller
6/2/20265 min read


Pasaste años quejándote en redes sociales de este Supra. Que si no trae el legendario motor 2JZ, que si no es más que un BMW con disfraz, que si nunca le iba a llegar a los talones al mítico Supra MK4... Pero ahora que Toyota anunció oficialmente su fecha de caducidad, a todos les dio el pánico, doblaron las manos y ¡pum!, las ventas se dispararon más de un 100% en comparación con el año pasado.
Hoy en Alcorte News le vamos a ver hasta los calzones a la ultra exclusiva edición final del Supra A90. Una máquina a la que Toyota le metió todos los chochos que pudo para despedirlo como dios manda. ¿Vale los casi $70,000 dólares? Vamos a averiguarlo.
Por fuera: El rey de las tomas de aire falsas (pero qué ricas pompas)
Visualmente, este carro es una tremenda delicia, aunque hay que cantar las cosas como son: es el rey indiscutible de las tomas de aire falsas. La del centro sí funciona, las dos de abajo también; pero tienes una toma falsa al ladito, otra en el cofre, otra en el faldón... en fin, el festival del plástico ciego.
A pesar de eso, tiene una silueta hermosa pero familiar. Sí, comparte plataforma con el BMW Z4, algo que a los puristas les revuelve el estómago, pero a nosotros la verdad no nos genera tanto problema. El frente destaca por un splitter súper agresivo, faros LED por todos lados y unos difusores para mejorar la carga aerodinámica. El color negro mate de esta edición, combinado con los espejos rojos, hace que se vea sumamente violento.
Mención honorífica para los rines de 19 pulgadas con frenos gigantescos (una de las mejoras del Final Edition) y llantas Michelin Pilot Super Sport. Y atrás... ¡uf, qué delicia de pompas! Vas manejando, volteas a ver el retrovisor y se antojan. La cajuela es tipo fastback (abre con todo y vidrio), rematada con una colita de pato en fibra de carbono real. ¿En la defensa trasera? Adivinaste: otra toma de aire falsa. Pero se compensa con un difusor funcional, logos de Supra en rojo, salidas de escape dobles 100% reales y un foquito central de stop muy al estilo de la Fórmula 1.
El calvario de la practicidad y el interior: 100% deportividad
Subirse a este bólido tiene su maña si estás igual de panzón que yo. El espacio se siente apretado, todo cerrado, el cofre se ve larguísimo y la visibilidad hacia afuera es malísima; pero es un deportivo purasangre, es completamente aceptable y tienes que entender a lo que vas.
Olvídate de la practicidad. Durante los días de prueba, tuve que ir a recoger un kit de supercharger para una camioneta F-150 y de plano no cabía en la cajuela. Hasta pena me dio con una señora que iba pasando y me dijo: "Oye mijo, ¿vives cerquita? Si quieres yo te llevo tus cajotas en mi carro". Al final tuve que quitarme el cinto del pantalón, hacer unos inventos amarrando cosas y meterlo a presión. Si pretendes meter las bolsas del súper o portabebés, este carro no es para ti, güey. Vete a comprar otra cosa.
Por dentro todo es piel con costuras grises y fibra de carbono. La pantalla de infoentretenimiento y los botones son prácticamente idénticos a los de un BMW. El volante parece que solo le cambiaron el logo (honestamente, el volante de una Tacoma TRD Pro está más hermoso), pero lo que de verdad nos interesa está en la consola central: una palanca de transmisión manual de seis velocidades. Sí, señor. Como debe de ser. Toyota escuchó las quejas de los fans y acopló esta caja que es una joya. Junto a ella tenemos el botón de la felicidad (para apagar el control de tracción... ¡pero aguas si no manejas como Checo Pérez porque te vas a partir tu mandarina!) y una consola de fibra de carbono preciosa. ¿Los portavasos? Tienen unas cubiertas raras que al principio parecen una tontería, pero cuando vas manejando estándar agradeces que tu codo descanse ahí sin tirar el café.
Al volante: ¿Ingeniería japonesa o alemana?
Para serles honestos, el carro se maneja ES-PEC-TA-CU-LAR. Trae el motor B58 de BMW: un 3.0 litros, turbo, de seis cilindros en línea que entrega 382 caballos de fuerza y 368 libras-pie de torque. El empuje es muy lineal y predecible.
La transmisión manual es una delicia de programar. Sí, ya sabemos lo obvio: es más lenta que la opción automática ZF de 8 velocidades (que es una de nuestras transmisiones favoritas de los últimos tiempos). Con la computadora haces el 0 a 100 km/h en 3.9 segundos, y con la manita te tardas 4.2 segundos. Así de lento eres tú contra la máquina. Pero la sensación de control no tiene precio. Además, cuenta con un asistente de rev-match automático; tiras un cambio de tercera a segunda sin hacer el punta-tacón y la computadora iguala las revoluciones a la perfección. Una chulada que solo Ayrton Senna se aventaba con tanta finura.
La velocidad máxima está limitada a 250 km/h, pero como no queríamos terminar en la cárcel y no había pista cerca, nos portamos bien en la carretera. La suspensión variable adaptativa es mucho más rígida en esta edición, tiene mejor geometría de dirección (más camber) y un diferencial electrónico LSD con vectorización de torque que te hace pegar la sonrisa al asiento.
Veredicto Alcorte News: ¿Vale la pena como inversión?
Esta edición final está limitada a solo 1,300 unidades en el mundo (unas 900 para Norteamérica). Por eso, desde el inicio usamos la palabra inversión. Si tú compras este carro hoy, en 10 o 15 años va a valer lo mismo o más de lo que te costó, algo que casi ningún coche moderno logra.
Eso sí, para mantener su valor te pedimos dos cosas obligatorias:
-Déjalo stock: No le empieces a meter modificaciones raras.
-Manéjalo lo menos posible: Esto me duele en el alma porque en Alcorte News siempre decimos que la vida es muy corta para manejar carros aburridos, y más corta para tener un carro divertido guardado en la cochera... pero si lo ves como negocio, hay que cuidar el kilometraje.
¿Nuestra recomendación? Agarra una botella de tequila, unos chicharrones de la Ramos, ve a Toyota, ponte borracho al asesor de ventas y ruégale que te consiga uno. Si te dice que sí, fírmalo a ojos cerrados. Hay muy pocos carros hoy en el mercado que te hagan sentir lo que transmite este Supra Final Edition. ¡Aprobado por el equipo!
Nota: Si es un Supra normal y no el Final Edition, cómpratelo solo si te hace feliz y disfrútalo destruyendo las llantas en la pista, porque ese no va a retener el valor de la misma manera.
